"Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; y ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie?; y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito:
«¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!».
¿Quién ha hecho sobre nosotros el Primer Anuncio del Evangelio? Porque hemos creído en el Nombre del Señor, y, por eso, creemos que estamos salvados. Pero el Primer Anuncio del Evangelio es sólo eso: el primer anuncio, después viene algo más y mucho mejor: viene vivir el Primer Anuncio, porque si sólo nos quedamos en que fuimos anunciado de una Gran Noticia, es mejor, anunciados de una Buena Noticia y no ha pasado nada en nuestra vida, quiere decir que no hemos dejado que esa Voz llegue al corazón.
Sí, cuando la Buena Noticia llega al corazón del hombre, esa persona comienza a cambiar, comienza a descubrir un Camino Nuevo para vivir, un Camino Nuevo para recorrer y es así cuando debe comenzar a tomar nuevas decisiones, es cuando comienza a ejercer su derecho de ser libre, pues la libertad se hace efectiva cuando decido sobre lo que tengo que hacer. Y para decidir debo conocer, debo escuchar y discernir.
Así, cuando el Primer Anuncio de la Salvación llega a mi corazón y comienzo a recorrer ese Camino Nuevo, es ahí cuando me doy cuenta que el Señor me ha llamado: "Quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue su Cruz de cada día, y ¡sígame!" Es ahí cuando me doy cuenta que este Camino es serio y que implica no sólo caminar, sino que es un camino de conversión, de salvación, de Vida Nueva, porque todo se hace nuevo con la Gracia del Señor.
Y, será esa Gracia del Señor la que vaya trabajando en mí y su Luz se vaya reflejando en mi vivir, así, cada día que pase y cada día que siga siendo Fiel al Señor, entonces comenzará otro proceso: predicaré con mi vida la Buena Noticia del Señor, seré un misionero del Primer Anuncio de la Salvación, pues no podré dejar en silencio la alegría de haber sido amado por un Dios que pensó en mí desde antes de la creación del mundo para que sea santo e irreprochable en su presencia por el Amor, por eso, envió a Su Hijo Único a salvarme, y al salvarme me dio su Vida para que yo tenga una Vida Nueva para entregarla al mundo, para que el mundo crea que Él es el Salvador, el Mesías, el Señor.
jueves, 30 de noviembre de 2023
Anucniar el Primer Anuncio
miércoles, 29 de noviembre de 2023
Saber discernir
Cuando el Rey Baltasar, hijo de Nabucodonosor, necesitó de alguien para interpretar las cosas de Dios, como su padres, envío a traer a Daniel:
"¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre? He oído decir de ti que posees el espíritu de los dioses, y que en ti se encuentran inteligencia, prudencia y una sabiduría extraordinaria".
Los reyes tenían gente sabia e, incluso, magos que podían adivinar cosas, pero para saber acerca de las cosas de Dios, envió a traer a alguien que tenía fama de conocer a Dios, porque hay que estar en relación con Dios para saber interpretar sus signos.
Dios, como sabemos, no siempre nos habla directamente, sino que utiliza de instrumentos, de causas segundas, de signos en los tiempos, pero no todos saben interpretarlos. Por eso necesitamos de encontrarnos con alguien que, estando en relación con Dios, son su Palabra y conociendo su forma de actuar, nos ayuden a interpretar Su Voluntad.
Así, Jesús, en los evangelios de estos días, nos habla de lo que sucederá al final de los tiempos, pero no nos da la fecha, porque eso no es importante. Tampoco es importante que nos preocupemos de las cosas que van ocurrir, sino de preparar nuestra alma para ese momentos. Por eso, en el evangelio de hoy nos dice: "Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
Si hemos puesto nuestra confianza en el Señor, y hemos sido perseverantes en nuestro Caminar en Él, entonces nada nos sucederá, porque lo esencial es que salvemos nuestras almas, pues en el último día Él vendrá por nosotros para darnos un lugar en el Reino de los Cielos.
Mientras tantos, cada día, tendremos que perseverar en el Camino, buscando siempre la Voluntad de Dios para vivirla aquí en el tierra como en el Cielo, y, si se nos hace difícil discernir y conocer cuál es Su Voluntad buscar ayuda en aquellos que tienen, como Daniel, el Don de discernir y ayudarnos a discernir acerca de lo que Dios quiere para nuestras vidas. No dejemos lugar a que quienes no conocen a Dios, ni a Su Voluntad, dirijan nuestras almas hacia la perdición, sino que, con la ayuda de la Gracia y Su Espíritu, podamos alcanzar la perfección y la salvación de nuestras almas.
martes, 28 de noviembre de 2023
No te pre-ocupes ¡ocúpate!
"Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Siempre ha sido una incógnita, y lo seguirá siendo, para el hombre saber cuándo es el último momento de la vida, cuándo es el día del fin de los tiempos o del fin del mundo. Por eso se han creado tantas ¿ciencias? de lo paranormal para saber cuándo me va a suceder esto o aquello, qué va a pasar conmigo mañana, o, queriendo hablar con los muertos que ellos me digan qué va a pasar conmigo, o con el mundo o con esto o con aquello.
Pero, en ningún momento el Señor nos dio una fecha exacta porque tampoco Él la conoce ni la conocía, "sino mi Padre que está en los Cielos", sólo El Padre conoce esa fecha y esa hora, pero no la revelará para que no cunda el pánico. Pero, sobre todo, para que no vivamos con el miedo de lo que nos puede pasar mañana, sino ocupado en la Fidelidad al Amor del hoy.
"Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el final no será enseguida».
¿Has pensado cómo sería tu vida si te dijeran que mañana se acaba? Quizás entres en pánico, quizás te dediques a acomodar lo que está desacomodado, quizás... pero si esa afirmación es falsa? Por eso el Señor nos ha pedido que no nos ocupemos del mañana, sino que nos ocupemos del hoy, de vivir en plenitud el hoy, pues el mañana es incierto y lo único que puede llegar a traernos es una pre-ocupación que lo único que puede llegar a hacer es ocuparnos sin sentido.
Pero si en el hoy estamos pendientes de lo que Dios nos va mostrando, y de lo que Él nos va pidiendo, y somos fieles a Su Voluntad, no tendremos que preocuparnos de nada porque será Él quien se ocupe de darnos "pistas" para seguir adelante.
Deja de lado los horóscopos y tantas otras tonterías que nos hablan de un futuro incierto, concéntrate en la Voluntad de Dios pues Él te guiará por el mejor de los Caminos para alcanzar la Vida que sueñas y anhelas.
lunes, 27 de noviembre de 2023
Tu ganancia depende de tu trabajo
De los sermones de san León Magno, papa
Dice el Señor: Si vuestra virtud no es superior a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Esta superioridad de nuestra virtud ha de Consistir en que la misericordia triunfe sobre el juicio. Y en verdad lo más justo y adecuado es que la creatura, hecha a imagen y semejanza de Dios, imite a su creador, que ha establecido la reparación y santificación de los creyentes en el perdón de los pecados, prescindiendo de la severidad del castigo y de cualquier suplicio, y haciendo así que de reos nos convirtiéramos en inocentes y que la abolición del pecado en nosotros fuera el origen de las virtudes.
La virtud cristiana puede superar a la de los escribas y fariseos no por la supresión de la ley, sino por no entenderla en un sentido material. Por esto el Señor, al enseñar a sus discípulos la manera de ayunar, les dice: Cuando ayunéis no os hagáis los melancólicos, como los hipócritas, que ponen una cara mustia, para hacer ver a los demás que están ayunando. Os digo de veras: Ya recibieron su paga. ¿Qué paga, sino la paga de la alabanza de los hombres? Por el deseo de esta alabanza se exhibe muchas veces una apariencia de virtud y se ambiciona una fama engañosa, sin ningún interés por la rectitud interior; así, lo que no es más que maldad escondida se complace en la falsa apreciación de los hombres.
El que ama a Dios se contenta con agradarlo, porque el mayor premio que podemos desear es el mismo amor; el amor, en efecto, viene de Dios, de tal manera que Dios mismo es el amor. El alma piadosa e íntegra busca en ello su plenitud y no desea otro deleite. Porque es una gran verdad aquello que dice el Señor: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón. El tesoro del hombre viene a ser como la reunión de los frutos recolectados con su esfuerzo. Lo que uno siembre, eso cosechará, y cual sea el trabajo de cada uno tal será su ganancia; y donde ponga el corazón su deleite, allí queda reducida su solicitud. Mas, como sea que hay muchas clases de riquezas y diversos objetos de placer, el tesoro de cada uno viene determinado por la tendencia de su deseo, y si este deseo se limita a los bienes terrenos, no hallará en ellos la felicidad, sino la desdicha.
En cambio, los que ponen su corazón en las cosas del cielo, no en las de la tierra, y su atención en las cosas eternas, no en las perecederas, alcanzarán una riqueza incorruptible y escondida, aquella a la que se refiere el profeta cuando dice: La sabiduría y el saber serán su refugio salvador, el temor del Señor será su tesoro. Esta sabiduría divina hace que, con la ayuda de Dios, los mismos bienes terrenales se conviertan en celestiales, cuando muchos convierten sus riquezas, ya sea legalmente heredadas o adquiridas de otro modo, en instrumentos de bondad. Los que reparten lo que les sobra para sustento de los pobres se ganan con ello una riqueza imperecedera; lo que dieron en limosnas no es en modo alguno un derroche; éstos pueden en justicia tener su corazón donde está su tesoro, ya que han tenido el acierto de negociar con sus riquezas sin temor a perderlas.
domingo, 26 de noviembre de 2023
Es Señor?
"Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos, más pequeños conmigo lo hicisteis”.
Último domingo del tiempo litúrgico, llamado, ordinario. Y en este Domingo celebramos a Jesucristo Rey del Universo, Rey de nuestra vida, Señor de Señores, Señor de nuestra vida. ¿Por qué?
¿Por qué lo celebramos con este título? O, ¿por qué es Señor de nuestra vida?
Lo primero es más fácil que lo segundo, por supuesto, porque siempre es más fácil decir cosas que vivir lo que decimos. Decir que Jesús es el Rey del Universo es fácil porque sabemos que ha sido coronado sobre todo nombre por nuestro Padre Celestial, pues Él es el Mesías y Señor, y entregó su vida por nosotros, en obediencia al Padre, hasta la muerte en Cruz y resucitó para nuestra Salvación. Eso es el centro de nuestra Fe, es el centro y la verdad que ilumina toda nuestra vida de Fe, no hay nada más importante que esa Verdad.
Pero, de ahí, a que ese Señor sea el Señor de mi vida… hay un paso largo, o, mejor dicho, muchos pasos para llegar a entrar en mi corazón y mi vida.
Hoy por hoy, en este siglo XXI que vivimos y en esta sociedad que lo que busca es “vivir la vida loca” (aunque sea una canción ya vieja), creo que todo lo puede si se lo propone, y todo lo puede desde que ha entendido que ser libre es hacer todo lo que quiero y lo que deseo y más allá también.
Y, lo peor es que en el pensamiento de muchos cristianos (por no decir todos) se nos ha metido la misma idea o forma de vivir, pues mientras no hagamos mal a nadie podemos hacer todo lo que queramos. Quitando así, del medio, la idea de pecado, y, sobre todo, de moralidad cristiana, pues si todo el mundo lo hace ¿por qué yo no puedo hacerlo?
Es ahí donde vemos que mucho ¡Señor, Señor! Pero no lo dejamos actuar en nuestra vida, o, mejor dicho, no actuamos como Él nos enseñó con Su Vida, sino que hacemos lo que el mundo nos invita a hacer, y, así, hacemos que las ideologías del mundo manejen nuestras vidas, nos hacemos esclavos de un mundo que nos lleva a la perdición de nuestra alma, y a la despersonalización de mi vida.
Si realmente el Señor es Señor de mi vida, no tengo por qué preocuparme de despersonalizarme, de no alcanzar la perfección de mi vida, pues Él sabe lo que soy y lo que quiero ser, y me llevará de Su Mano por el mejor Camino para que no sólo alcance la salvación de mi alma, sino que alcance la felicidad que anhelo. Por eso, confía en el Señorío del Señor, como lo hizo María.
sábado, 25 de noviembre de 2023
Me saciaré de tu semblante
De las Conferencias de santo Tomás de Aquino, presbítero
Adecuadamente termina el Símbolo, resumen de nuestra fe, con aquellas palabras: «La vida perdurable. Amén.» Porque esta vida perdurable es el término de todos nuestros deseos.
La vida perdurable consiste primariamente en nuestra unión con Dios, ya que el mismo Dios en persona es el premio y el término de todas nuestras fatigas: Yo soy tu escudo y tu paga abundante. Esta unión consiste en la visión perfecta: Al presente vemos a Dios como en un espejo y borrosamente. Entonces lo veremos cara a cara.
También consiste en la suprema alabanza, como dice el profeta: Allí habrá gozo y alegría, con acción de gracias al son de instrumentos.
Consiste asimismo en la perfecta satisfacción de nuestros deseos, ya que allí los bienaventurados tendrán más de lo que deseaban o esperaban. La razón de ello es porque en esta vida nadie puede satisfacer sus deseos, y ninguna cosa creada puede saciar nunca el deseo del hombre: sólo Dios puede saciarlo con creces, hasta el infinito; por esto el hombre no puede hallar su descanso más que en Dios, como dice san Agustín: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón no hallará reposo hasta que descanse en ti.»
Los santos, en la patria celestial, poseerán a Dios de un modo perfecto, y por esto sus deseos quedarán saciados y tendrán más aún de lo que deseaban. Por esto dice el Señor: Entra en el gozo de tu Señor. Y san Agustín dice: «Todo el gozo no cabrá en todos, pero todos verán colmado su gozo. Me saciaré de tu semblante»; y también: «Él sacia de bienes tus anhelos.»
Todo lo que hay de deleitable se encuentra allí superabundantemente. Si se desean los deleites, allí se encuentra el supremo y perfectísimo deleite, pues procede de Dios, sumo bien: Alegría perpetua a tu derecha.
La vida perdurable consiste también en la amable compañía de todos los bienaventurados, compañía sumamente agradable, ya que cada cual verá a los demás bienaventurados participar de sus mismos bienes. Todos, en efecto, amarán a los demás como a sí mismos, y por esto se alegrarán del bien de los demás como del suyo propio. Con lo cual, la alegría y el gozo de cada uno se verán aumentados con el gozo de todos.
viernes, 24 de noviembre de 2023
Qué dirá Jesús?
"En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
«Escrito está: “Mi casa será casa de oración"; pero vosotros la habéis hecho una "cueva de bandidos”».
Si hoy Jesús entrara en los Templos ¿qué encontraría?
Primero, en muchos templos no podría entrar porque están cerrados. Son pocos los templos que permanecen abiertos durante el día. Aunque los que permanecen abiertos son pocas veces visitados para ir a rezar, son más bien museos para visitas turísticas que templos para encontrarse con el Señor.
Segundo, si va un poco antes de la misa, quizás encuentre dos o tres personas que estén rezando, y unas 20 o 30 que estén hablando de cosas que han pasado o de gente a la que estén criticando. Si llega a punto de comenzar la misa, no encontrará mucha más gente, pero sí 10 minutos después que aun está llegando gente que siempre llega tarde. Y, aún así habrá gente que esté hablando entre ellos porque no les interesa ni un ápice la misa.
¿Qué hará o dirá Jesús en esos casos? Lo dejo a vuestra imaginación...
¿Qué hago yo cuando voy a Misa? ¿Qué hago yo cuando se que el templo de mi barrio o de mi pueblo está abierto? ¿Aprovecho para ir a rezar frene al Sagrario porque se que me encontraré con el Señor ahí? Así como salgo todos los días para el mercado o para ir a tomar el café o para ir al médico ¿camino un poco más para ir a hacer la visita al Señor que me espera en el Sagrario?
Muchas veces decimos que no tenemos paciencia, que no podemos perdonar, que no nos concentramos en las oraciones, que nos falta fe, que ... que... que no tengo tiempo para encontrarme con el Señor, pero sí tengo tiempo para estar hablando en el cafe, en la esquina, en la acera, en el mercado, en la peluquería, en... en... pero sentarme en un banco frente al Sagrario donde sé que está el Señor esperándome... nunca tengo tiempo.
¿Qué dirá Jesús si vuelve a entrar en nuestros Templo?