sábado, 25 de noviembre de 2023

Me saciaré de tu semblante

De las Conferencias de santo Tomás de Aquino, presbítero

Adecuadamente termina el Símbolo, resumen de nuestra fe, con aquellas palabras: «La vida perdurable. Amén.» Porque esta vida perdurable es el término de todos nuestros deseos.
La vida perdurable consiste primariamente en nuestra unión con Dios, ya que el mismo Dios en persona es el premio y el término de todas nuestras fatigas: Yo soy tu escudo y tu paga abundante. Esta unión consiste en la visión perfecta: Al presente vemos a Dios como en un espejo y borrosamente. Entonces lo veremos cara a cara.
También consiste en la suprema alabanza, como dice el profeta: Allí habrá gozo y alegría, con acción de gracias al son de instrumentos.
Consiste asimismo en la perfecta satisfacción de nuestros deseos, ya que allí los bienaventurados tendrán más de lo que deseaban o esperaban. La razón de ello es porque en esta vida nadie puede satisfacer sus deseos, y ninguna cosa creada puede saciar nunca el deseo del hombre: sólo Dios puede saciarlo con creces, hasta el infinito; por esto el hombre no puede hallar su descanso más que en Dios, como dice san Agustín: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón no hallará reposo hasta que descanse en ti.»
Los santos, en la patria celestial, poseerán a Dios de un modo perfecto, y por esto sus deseos quedarán saciados y tendrán más aún de lo que deseaban. Por esto dice el Señor: Entra en el gozo de tu Señor. Y san Agustín dice: «Todo el gozo no cabrá en todos, pero todos verán colmado su gozo. Me saciaré de tu semblante»; y también: «Él sacia de bienes tus anhelos.»
Todo lo que hay de deleitable se encuentra allí superabundantemente. Si se desean los deleites, allí se encuentra el supremo y perfectísimo deleite, pues procede de Dios, sumo bien: Alegría perpetua a tu derecha.
La vida perdurable consiste también en la amable compañía de todos los bienaventurados, compañía sumamente agradable, ya que cada cual verá a los demás bienaventurados participar de sus mismos bienes. Todos, en efecto, amarán a los demás como a sí mismos, y por esto se alegrarán del bien de los demás como del suyo propio. Con lo cual, la alegría y el gozo de cada uno se verán aumentados con el gozo de todos.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Qué dirá Jesús?

"En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
«Escrito está: “Mi casa será casa de oración"; pero vosotros la habéis hecho una "cueva de bandidos”».
Si hoy Jesús entrara en los Templos ¿qué encontraría?
Primero, en muchos templos no podría entrar porque están cerrados. Son pocos los templos que permanecen abiertos durante el día. Aunque los que permanecen abiertos son pocas veces visitados para ir a rezar, son más bien museos para visitas turísticas que templos para encontrarse con el Señor.
Segundo, si va un poco antes de la misa, quizás encuentre dos o tres personas que estén rezando, y unas 20 o 30 que estén hablando de cosas que han pasado o de gente a la que estén criticando. Si llega a punto de comenzar la misa, no encontrará mucha más gente, pero sí 10 minutos después que aun está llegando gente que siempre llega tarde. Y, aún así habrá gente que esté hablando entre ellos porque no les interesa ni un ápice la misa.
¿Qué hará o dirá Jesús en esos casos? Lo dejo a vuestra imaginación...
¿Qué hago yo cuando voy a Misa? ¿Qué hago yo cuando se que el templo de mi barrio o de mi pueblo está abierto? ¿Aprovecho para ir a rezar frene al Sagrario porque se que me encontraré con el Señor ahí? Así como salgo todos los días para el mercado o para ir a tomar el café o para ir al médico ¿camino un poco más para ir a hacer la visita al Señor que me espera en el Sagrario?
Muchas veces decimos que no tenemos paciencia, que no podemos perdonar, que no nos concentramos en las oraciones, que nos falta fe, que ... que... que no tengo tiempo para encontrarme con el Señor, pero sí tengo tiempo para estar hablando en el cafe, en la esquina, en la acera, en el mercado, en la peluquería, en... en... pero sentarme en un banco frente al Sagrario donde sé que está el Señor esperándome... nunca tengo tiempo.
¿Qué dirá Jesús si vuelve a entrar en nuestros Templo?

jueves, 23 de noviembre de 2023

Oración al Buen Pastor

Del Comentario de san Gregorio de Nisa, obispo, sobre el Cantar de los cantares

¿Dónde pastoreas, pastor bueno, tú que cargas sobre tus hombros a toda la grey?; (toda la humanidad, que cargaste sobre tus hombros, es, en efecto, como una sola oveja). Muéstrame el lugar de reposo, guíame hasta el pasto nutritivo, llámame por mi nombre para que yo, oveja tuya, escuche tu voz, y tu voz me dé la vida eterna: Avísame, amor de mi alma, dónde pastoreas.
Te nombro de este modo, porque tu nombre supera cualquier otro nombre y cualquier inteligencia, de tal manera que ningún ser racional es capaz de pronunciarlo o de comprenderlo. Este nombre, expresión de tu bondad, expresa el amor de mi alma hacia ti. ¿Cómo puedo dejar de amarte, a ti que de tal manera me has amado, a pesar de mi negrura, que has entregado tu vida por las ovejas de tu rebaño? No puede imaginarse un amor superior a éste, el de dar tu vida a trueque de mi salvación.
Enséñame, pues —dice el texto sagrado—, dónde pastoreas, para que pueda hallar los pastos saludables y saciarme del alimento celestial, que es necesario comer para entrar en la vida eterna; para que pueda asimismo acudir a la fuente y aplicar mis labios a la bebida divina que tú, como de una fuente, proporcionas a los sedientos con el agua que brota de tu costado, venero de agua abierto por la lanza, que se convierte para todos los que de ella beben en manantial, cuyas aguas brotan para comunicar vida eterna.
Si de tal modo me pastoreas, me harás recostar al mediodía, sestearé en paz y descansaré bajo la luz sin mezcla de sombra; durante el mediodía, en efecto, no hay sombra alguna, ya que el sol está en su vértice; bajo esta luz meridiana haces recostar a los que has pastoreado, cuando haces entrar contigo en tu refugio a tus ayudantes. Nadie es considerado digno de este reposo meridiano si no es hijo de la luz y del día. Pero el que se aparta de las tinieblas, tanto de las vespertinas como de las matutinas, que significan el comienzo y el fin del mal, es colocado por el sol de justicia en la luz del mediodía, para que se recueste bajo ella.
Enséñame, pues, cómo tengo que recostarme y pacer, y cuál sea el camino del reposo meridiano, no sea que por ignorancia me sustraiga de tu dirección y me junte a un rebaño que no sea el tuyo.
Esto dice (la esposa del Cantar), solícita por la belleza que le viene de Dios y con el deseo de saber cómo alcanzar la felicidad eterna.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Firmeza en la fidelidad

«¡Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié durante tres años y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos».
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo:
«¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Pero tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».
El martirio de los 7 hijos macabeos nos hace pensar mucho, pero sobre, si leéis mejor la lectura vais a ver que la fortaleza de los chicos al entregarse al martirio viene de parte de su madre. Es la madre quien ha sembrado, en el corazón de los hijos, la fidelidad a la Ley de Dios y los ayuda y fortalece a seguir en fidelidad con su palabra.
La educación no sólo está en la palabra que damos, sino en el testimonio de vida, en la fortaleza y firmeza de nuestras vidas para llegar a ser fieles a la Voluntad de Dios, hasta ese extremo de entregar la vida a pesar del sufrimiento que eso provoque.
¿Qué es lo que hoy nos pasa? Que, en realidad no creemos en Dios, no creemos en su Ley, no creemos en el Evangelio y por eso no lo vivimos ni lo predicamos con la fortaleza del Espíritu que nos viene por medio de la fidelidad a Dios.
¿Qué pasaría si tuviéramos que estar en la piel de los protagonistas de la primera lectura? ¿Seríamos capaces de aceptar el martirio por ser fieles a Cristo y su Evangelio? ¿Seríamos capaces como padres para fortalecer la fe de los hijos para que no sean infieles a Dios?
Son preguntas que nos tenemos que hacer para saber si, realmente, estamos viviendo o creyendo lo que decimos ser, pues si no es así tenemos que volver a pensar si queremos seguir a Cristo o no, porque seguirlo, implica, también, aprender a renunciar a todo aquello que nos aparta de la Voluntad del Padre.
Es cierto, sí, que no es fácil el planteo, pero tenemos que tener en cuenta que la fortaleza en esos momentos no es nuestra, sino que seremos fortalecidos por el Espíritu, pero sólo nos dará la Gracia si queremos ser Fieles, no antes, pues si tenemos disposición para la Fidelidad a Dios, se nos dará más Gracia, pero si no estamos dispuestos se nos quitará hasta la que tengamos.

martes, 21 de noviembre de 2023

Con quien te identificas?

«¡Enviadme al sepulcro! No es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo.
Eso sería manchar e infamar mi vejez. Y, aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no me libraría de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable ley».
"Pero Zaqueo, de pie, y dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
Dos personajes: Eleazar y Zaqueo, han sido tocados por la Gracia de Dios. Eleazar para poder dar testimonio de coherencia de vida de fe hasta el martirio, y no sólo por él mismo, sino para que otros no se escandalizaran por haber apostatado a último momento para salvar su vida, después de vivir toda una vida de entrega y fidelidad a la Ley de Dios, siguió siendo fiel pudiendo, con la mentira, haber salvado su vida.
Zaqueo, un pecador, ante la presencia de Jesús en su vida decidió arrepentirse y convertirse, pero antes "pagando" el daño que había hecho, y la salvación llegó a su vida y a su familia.
Dos ejemplos que nos tienen que hacer pensar en lo que hacemos cada día, si nuestra vida de fe es un testimonio real y verdadero para los que están a nuestro lado. No sólo un testimonio porque somos coherentes con lo que vivimos, y nunca nos equivocamos, sino que, cuando nos equivocamos sabemos arrepentirnos, pedir perdón y "pagar" los daños que hemos ocasionados con nuestras malas acciones.
En el lado contrario vemos los otros personajes de la historia: los amigos de Eleazar y los fariseos. Los amigos de Eleazar querían llevarlo a la mentira para salvar su vida, dejando así un testimonio falso de su fortaleza en el Señor. Y los fariseos que sólo se quedan mirando y juzgando una situación, sólo para criticar y no hacer nada para salvara el alma de los demás, sino todo lo contrario, condenándose ellos mismos por no querer salvar al pecador de su pecado.
¿Con qué personaje te identificas? Piénsalo y busca cómo agradar al Señor y poder dar un testimonio claro para los que buscan el Camino de la Salvación.

lunes, 20 de noviembre de 2023

Vencedor de la segunda muerte

Del Tratado de san Fulgencio de Ruspe, obispo, Sobre el perdón de los pecados

En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta, porque resonará y los muertos despertarán incorruptibles y nosotros nos veremos transformados. Al decir «nosotros» enseña Pablo que han de gozar junto con él del don de la transformación futura todos aquellos que, en el tiempo presente, se asemejan a él y a sus compañeros por la comunión con la Iglesia y por una conducta recta. Nos insinúa también el modo de esta transformación cuando dice: Esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto mortal tiene que vestirse de inmortalidad. Pero a esta transformación, objeto de una justa retribución, debe preceder antes otra transformación, que es puro don gratuito.
La retribución de la transformación futura se promete a los que en la vida presente realicen la transformación del mal al bien.
La primera transformación gratuita consiste en la justificación, que es una resurrección espiritual, don divino que es una incoación de la transformación perfecta que tendrá lugar en la resurrección de los cuerpos de los justificados, cuya gloria será entonces perfecta, inmutable y para siempre. Esta gloria inmutable y eterna es, en efecto, el objetivo al que tienden, primero, la gracia de la justificación y, después, la transformación gloriosa.
En esta vida somos transformados por la primera resurrección, que es la iluminación destinada a la conversión; por ella pasamos de la muerte a la vida, del pecado a la justicia, de la incredulidad a la fe, de las malas acciones a una conducta santa. Sobre los que así obran no tiene poder alguno la segunda muerte. De ellos dice el Apocalipsis: Bienaventurado el que toma parte en esta resurrección primera. Sobre ellos no tendrá poder alguno la segunda muerte. Y leemos en el mismo libro: El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Así como hay una primera resurrección, que consiste en la conversión del corazón, así hay también una segunda muerte, que consiste en el castigo eterno. Que se apresure, pues, a tomar parte ahora en la primera resurrección el que no quiera ser condenado con el castigo eterno de la segunda muerte. Los que en la vida presente, transformados por el temor de Dios, pasan de mala a buena conducta, pasan de la muerte a la vida y más tarde serán transformados de su humilde condición a una condición gloriosa.

domingo, 19 de noviembre de 2023

MIs talentos

"Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene".

No es difícil pensar que esta frase o aquella de “pedid y se os dará”, hagamos referencia siempre a la parte material, o lo que necesito, o los bienes que tenemos. Pero, en realidad, el Señor siempre habla y nos quiere llevar más allá de lo terreno, de lo material.
En esta parábola de los talentos habla de la disponibilidad y de la valentía que tenemos a la hora de poner nuestra vida en juego para hacer la Voluntad de Dios.
El Padre nos ha llamado, a cada uno, a vivir en un tiempo determinado, en un lugar determinado, para que, con los talentos y valores que nos ha dado, seamos protagonistas, por Su Gracia, de la transformación del mundo, de la construcción del Reino de Dios en la tierra.
Para ello, cada uno, deberá buscar su propia vocación y, en función de ella, poner en funcionamiento todo lo que el Señor nos ha dado. Claro está que para poder usar bien todos los talentos debemos primero saber cuáles son y para qué los debemos usar. Por eso, también, se nos han dado los Dones del Espíritu para que sea Él quien nos ayude a discernir y descubrir el por qué y el para qué el Señor nos ha llamado.
Cuando descubrimos nuestra vocación, nuestro llamado a vivir de tal o cual manera, entonces ahí podemos comenzar a descubrir qué es lo que el Señor ha puesto en nuestro corazón para ponerlo al servicio de la misión que nos ha encomendado: ya sea como sacerdotes, consagrados, esposos, familia, etc.
A veces, nos suele ocurrir que estamos mirando a ver qué hace el vecino y qué dones tiene el vecino, si es mejor o peor que yo, y es ahí cuando perdemos el tiempo y dejamos que sean otros los protagonistas de lo que yo debo hacer, y, por pereza o mala disposición, me convierto en un actor de segunda en este teatro de la vida.
Otras veces, por temperamento creo que no sirvo para nada y me quedo con los talentos guardados en mi vida, porque no soy capaz de mirar y ver lo que Dios ve en mí, y, por eso, también, me quedo como escondido de la vida sin poner en funcionamiento los dones recibidos.
En realidad, no es fácil discernir lo que Dios ha pensado para mi en este momento histórico, pero si me quedo sin asomarme a la Voluntad de Dios, me perderé lo mejor que tengo que hacer, y eso nadie lo va a hacer por mí.