¡Feliz Navidad!
"El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
El mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre".
San Juan comienza su Evangelio con este cántico al Verbo, al Hijo de Dios que puso su morada entre nosotros, a este Niño del que celebramos su Nacimiento, pero al que, muchos, aún, no quieren reconocer. Pero, por Gracia de Dios, nosotros, sí lo conocemos, aunque no lo hayamos visto hemos creído en Él.
La Gracia que Dios nos ha concedido en el Hijo es la Gracia que el mismo Hijo nos ha dado con su muerte y resurrección, esa Gracia es ser, también nosotros a imagen del Hijo, hijos de Dios.
Y así será el mejor modo de celebrar la Navidad: recordar que somos sus hermanos, que somos su familia, e intentar, siempre y en todo lugar, llevar la alegría de haber sido, no sólo llamados, sino hechos hijos de Dios.
Una alegría que se manifiesta en cada acción, en cada palabra, en cada gesto hacia nuestros hermanos que, aunque muchas veces no nos llevemos bien, siempre seremos hermanos por la Gracia de Dios. Y será de ese modo llevando a la práctica el amor fraterno como el mundo nos reconocerá como familia de Dios, sino sólo seremos portadores de un título pero no llegaremos a ser verdadera familia.
Hoy nos ha nacido el Señor, el Mesías, el Salvador y la historia de la humanidad se ha partido en dos, no sólo en un antes y después de Cristo, sino en un antes del pecado y un después de la Gracia y el Espíritu, es una historia de salvación y tenemos que manfiestarlo a todos, sabiendo que, por su Amor, hemos sido salvados del pecado y se nos ha dado una vida nueva en la Gracia y el Espíritu, y, por eso, estamos felices y agradecidos sabiendo que todo un Dios se ha fijado en nuestra miseria y dolor y nos ha querido salvar dándonos lo mejor de Su Vida: su Unigénito, que, nacido de María Virgen, caminó entre nosotros para ayudarnos a conocer al Padre y entender Su Mensaje de Salvación, por eso Él es nuestro Camino en la Verdad de la Vida.
lunes, 25 de diciembre de 2023
Feliz Navidad!
domingo, 24 de diciembre de 2023
Y todo cambió
"El ángel le contesto: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios”.
Aquel día, el día de la Anunciación fue cuando comenzó todo. Cuando María no sólo abrió los labios para responder al Ángel Gabriel, sino cuando abrió su corazón de par en par para ser colmado por el Espíritu del Señor. Así fue como ese día Dios no sólo penetró en el seno de María, sino que penetró en la Historia de la Humanidad y comenzó la hermosa transformación de hacer de una historia humana una Historia de Salvación.
En estos días que en familia de Dios celebramos el nacimiento del Unigénito de Dios, que, por obra del Espíritu Santo se encarnó en el seno de María Virgen, tenemos que remontarnos a aquel día y celebrar la disponibilidad total y absoluta de María a la Voluntad de Dios.
Gracias a su Sí el Hijo de Dios se hizo hombre y habitó, caminó y enseñó a ser hijos de Dios. Pero su enseñanza no se quedó en palabras, sino que nos dio todo lo mejor que tenía: Su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía, Su Gracia en los Sacramentos, y, sobre todo Su Madre como Madre nuestra.
Sí, no sólo celebramos el nacimiento de Jesús en Belén, sino que celebramos nuestro propio nacimiento porque la Vida se hizo carne en María y se nos da a nosotros en cada Eucaristía, por eso, cada vez que recibimos la Eucaristía recibimos a Jesús, así como lo recibió y lo sintió María en su seno durante 9 meses, hasta que, en Belén, lo dio a luz para la salvación del mundo.
Así es como nosotros tenemos que recibir a Jesús Eucaristía: con un corazón abierto al infinito para ser colmado por la Voluntad de Dios, para que, con su Gracia y Su Espíritu, podamos hacer vida su Palabra y, como María, entregarla al mundo para que todos los que tengan un corazón necesitado se encuentren con Él, así como se encontraron con Él los pastores, los Magos y tantos que escucharon su Palabra y lo siguieron.
En este siglo y en este mundo tan desacralizado y vacío de Dios, somos los cristianos, los que hoy celebramos el Nacimiento de Jesús, quienes debemos concebir la Vida en nuestra vida para que cada día sea una Nueva Navidad para el Mundo, para que la Luz que Él ha puesto en nuestras vidas ilumine las oscuridades de las tinieblas que inundan el mundo, que equivocan el camino, no sólo de los paganos, sino, incluso, de aquellos que dicen creer en el Señor. Somos los pastores que dan la Buena Noticia, y los Magos que siguen la estrella y avisan de que quieren quitar del mundo a Dios.
sábado, 23 de diciembre de 2023
Tú eliges
"A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan».
Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así»
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios".
Muchas veces, y no pocas veces, nos quedamos girando sin sentido en la rueda del "siempre se hizo así" o "siempre lo hice así" o "mejor malo conocido que bueno por conocer", y nos quedamos viciándonos en la rueda de la rutina por tener miedo de lo nuevo o de lo que me saca de mi "zona de confort".
Dios nos muestra que cuando le obedecemos siempre habrá algo maravilloso por ver, o, por lo menos, Él nos dará la Gracia para que lo que estaba atado se pueda desatar o lo viejo se haga nuevo, o, simplemente, saber que de Su Mano nada malo pasará.
En este episodio del nacimiento de Juan Bautista vemos claro como algunos, los que creen que lo saben todo, siempre se meten para impedir (no directamente, o a veces sí) que uno pueda hacer la Voluntad de Dios, pues claro, sólo aquél que ha escuchado y discernido cuál es la Voluntad de Dios sabe cuál es.
Saber qué es lo que Dios quiere para mí es complicado, pero si en el medio se mete alguien (quizás con buena voluntad) pero no está por la labor de discernir conmigo acerca de la Voluntad de Dios, más que ayudar estorba. Y en este caso uno tiene que decir, como Isabel ¡No, se va a llamar Juan! o en otras palabras, eso no es lo que queremos, lo que Dios nos pide es que se llame Juan.
Por eso mismo tenemos que saber bien a quién le pedimos consejos, ya sea porque queremos hacer la Voluntad de Dios o porque no queremos hacerla. Sabiendo que los consejos son sólo eso: consejos, después me toca a mí decidir qué es lo que quiero hacer con ello, si tomarlo o dejarlo, todo depende de hacia dónde quiero ir. Como dice el Señor por el Profeta: pongo delante de ti el bien y el mal... tú eliges.
viernes, 22 de diciembre de 2023
Todo en Dios
"En aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava”.
Un hermoso cántico que brota de un corazón lleno del Amor de Dios, lleno del Espíritu Santo. Y que nos ayuda a mirar nuestra pequeñez o nuestra grandeza, porque frente a la pequeñez de María siempre nos podemos llegar a motivar para seguir creciendo en pequeñez, en humildad.
Aunque parezca una contradicción pero es así: crecer en pequeñez, porque, cada día que pasa, si nos dejamos llevar por el espíritu del mundo lo que vamos consiguiendo es crecer en vanidad, en egoísmo, en soberbia y no dejamos que el Señor nos utilice como instrumentos de su Voluntad, como lo hizo con María.
Ella nos enseña que la humildad y la esclavitud a la Voluntad de Dios no nos quita dignidad, no nos quita lo esencial de nuestra libertad, sino que nos ayuda a crecer no sólo como personas, sino, sobre todo, como hijos de Dios.
La humildad y la pequeñez de María, que canta en el Magnificat, es lo nos demuestra que, en todo momento, no confió en su propio yo, ni confio en lo que Ella podría hacer, sino que se dejó conducir por la Mano del Padre, pues es Él quien tiene el poder y la Gracia, y es quien hizo de Ella un ejemplo de vida.
Como el mismo Jesús dijo, no es Ella bienaventurada por ser la Madre de Dios, sino porque escuchó y vivió la Voluntad del Padre, lo que la llevó a la grandeza y a la plenitud de su ser como mujer y como hombre perfecto: lo mejor de nuestra raza, como canta el Salmo.
Por eso, en estos días frente al Nacimiento descubramos en Ella las maravillas que puede hacer Dios cuando nos dejamos conducir por Él, cuando no le hacemos caso al espíritu del mundo, ni tan siquiera a nuestros propios instintos ni deseos, sino que abrimos nuestro corazón para ser llenado sólo por la Voluntad y el Espíritu del Señor.
jueves, 21 de diciembre de 2023
La visitación
miércoles, 20 de diciembre de 2023
Esperando su respuesta
Homilía de San Bernardo
martes, 19 de diciembre de 2023
La economía de la Salvación
San Ireneo