"Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
A simple vista podríamos decir que gente mala que son estas prudentes porque no quieren compartir el aceite con las otras. Otros pensarán que está bien que para eso lo habían comprado. Y quizás otras piensen que fue una buena estrategia porque así se quedaron el esposo para ellas solas. O tantas otras cuestiones más, todo depende de nuestro buen o mal pensar.
A lo que podríamos ver como algo egoísta por no querer compartir, Jesús lo ha llamado prudente, por eso el título de esas doncellas: pues la prudencia es algo que, muchas veces, no lo tenemos en cuenta y es una de las virtudes que más nos pueden ayudar en nuestra vida, pues la Prudencia tiene que estar en todos los momentos pues nos ayuda a prevenirnos de ciertas cosas y a poder discernir sobre otras.
Pero, para tener en cuenta, no hay que confundir prudencia con inmovilismo, pues muchas veces por ser prudentes no hacemos nada, y eso no es lo que quiere el Señor para nuestras vidas, porque también hay quienes pecan de demasiados prudentes, tanto que nunca hacen nada por las dudas... Y, claro, el extremo, el imprudente, tampoco es la solución. Y ese es el problema que el equilibrio entre el inmovilismo y la imprudencia, para llegar a ser prudente es complicado.
No sería complicado si tenemos en cuenta que para todo ello tenemos algo necesario que buscar, aunque siempre está a nuestro alcance:
"Radiante e inmarcesible, es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran.
Se adelanta en manifestarse a los que la desean.
Quien madruga por ella no se cansa, pues la encuentra sentada a la puerta.
Meditar sobre ella es prudencia consumada y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones.
Pues ella misma va de un lado a otro buscando a los que son dignos de ella; los aborda benigna por los caminos y les sale al encuentro en cada pensamiento".
Sí, la sabiduría. Esa sabiduría que nos dan los años, pero que si nos damos cuenta siempre está a nuestro alcance porque, también, es un Don del Espíritu que está expectante para ayudarnos en cada momento a discernir, a contemplar la realidad y desde ahí poder descubrir la Voluntad de Dios para cada día, para cada momento, pues cada momento es parte de un todo que se llama Plan de Salvación, por eso la necesito para ser protagonista de la historia que Dios ha pensado para mí, pero nunca lo podré hacer si peco de inmovilismo o imprudencia en el obrar, en el hablar, en el vivir.
domingo, 8 de noviembre de 2026
Entre el inmovilismo y la imprudencia
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