"Jesús les dijo enseguida: «¡ Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! ».
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre el agua».
Él le dijo: «Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
¿Cuántas veces nos ha pasado que del miedo salimos al orgullo? ¿De la cobardía a la valentía?
Eso es lo que le pasó a Pedro, del miedo de ver un fantasma en lugar del Señor, pasó a querer probarlo a Jesús. Sin embargo, cuando Jesús lo llama a caminar sobre el agua vuelve a tener miedo.
Y casi todos somos así. Le exigimos al Señor que haga muchos milagros, pero cuando los hace o nos llama a vivir algo con Él, nos achicamos y tenemos miedo, porque en el fondo no confiamos en Él.
Creo que todos los días estamos caminando sobre las aguas, las aguas del mundo, de las tentaciones, del no saber qué hacer o cómo hacerlo, e, incluso, del saber que puedo hacerlo aunque después me arrepienta y me cueste ir a pedir perdón.
Porque, aunque nos cueste, muchas veces, reconocerlo siempre tenemos a nuestra mano las tentaciones del mundo, sean cuales sean, y creemos que podemos caer sin dañarnos, pero no sabemos cómo nos va a dañar tal o cual situación. Quizás nos parezca que nos hundimos, y, otras veces, seguramente nos hundamos, pero ¿tendremos el valor de decir: ¡Señor, sálvame!?
La humildad de pedir ayuda y de reconocer nuestros errores no es tan frecuente, porque pareciera que al reconocernos nos hacemos débiles y mostramos a los demás nuestras debilidades. Sin embargo, cuando Jesús lo tomó de la mano a Pedro fue Él quien lo fortaleció, quien le dio seguridad para seguir sobre las aguas, pero para volver a la barca, a la seguridad que nos da seguir la marcha junto con Él.
El arrepentimiento y pedido de perdón es una virtud que debemos alcanzar para poder seguir fortalecidos después de una caída, e, incluso, antes de caer, sabre que puedo pedirle al Señor que me ayude a evitar las caídas es la mejor opción antes de hacer algo que, después, no pueda arrepentirme e incluso no pueda sanar.
Por eso, antes de exigirle al Señor pongámonos a pensar si seremos capaces de hacerlo sin temer al miedo que nos dará pedir ayuda si el mar nos comienza a tragar.
martes, 5 de agosto de 2025
Sabras pedir ayuda?
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