"Jesús dijo:
«Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos».
En pocas palabras Jesús ha declarado un camino espiritual muy difícil para vivir, pero muy hermoso para vivir. Un camino espiritual que Santa Teresita de Lisieux lo pudo encontrar y lo llevó a la práctica y, por eso, la Iglesia la declaró doctora de la Iglesia, porque nos enseñó el camino para poder vivir el Caminito Espiritual que ella recorrió.
Claro está que es un camino de espiritualidad que requiere mucho tiempo de reflexión, y, sobre todo, de ir fortaleciendo nuestro propio espíritu para poder comenzar a recorrerlo. Decía un obispo muy querido: "hay que ser muy fuerte para ser niño". Y es verdad necesitamos tener mucha fortaleza espiritual para poder no sólo comprender lo que Jesús nos dice, sino para alcanzar a dejarnos conducir como niño por las Manos del Padre.
Para comenzar este camino se necesita, casi, vaciar nuestra mente de todo lo que sabemos porque como adultos siempre tenemos respuestas para todo y argumentos para todo lo que no queremos hacer, o para responder a todo lo que se nos propone. ¿Por qué vaciar nuestra mente de todo? Porque no podemos dejar actuar a Dios en nuestras vidas si siempre tenemos una excusa (que nos parece válida) para argumentar en su contra o a nuestro favor.
El niño pequeño confía en sus padres, se deja llevar de su mano y si se siente inseguro o con miedo recurre a ellos y sólo a ellos. Pero los adultos no terminamos de confiar porque ya hemos tenido experiencia de que nos han traicionado, de que no nos han escuchado, de que nos han engañado, de que nos han hecho sufrir.
Por eso necesitamos comenzar, primero, un camino de conversión y de encuentro con el Padre para conocerlo, para entender que Él nunca nos abandona, que siempre nos dice la Verdad aunque nos duela, que siempre nos fortalecerá en el dolor y nos consolará en la tristeza, que nos dará esperanzas en los momentos grises y que siempre nos cuidará "porque nos lleva escritos en la palma de sus manos y nos cuida como a las pupilas de sus ojos".
Esa sensación de saber que podemos confiar en Él es la que nos ayudará a comenzar el camino de la infancia espiritual, pero hasta que no alcancemos ese confianza no podremos gozar de todo lo que Él tiene preparado para nuestra vida, para nuestro camino de santidad, para poder alcanzar la plenitud que tanto anhelamos y deseamos desde nuestro interior.
sábado, 16 de agosto de 2025
Fuertes para ser niños
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