domingo, 13 de abril de 2025

Comienza la Pasión

 “…la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo: “¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas”.

Con el Domingo de Ramos comenzamos la Semana más fuere e importante de nuestra vida cristiana: la Semana Santa. Pero ¿qué es la Semana Santa para nosotros? ¿Qué significan los Ramos, las procesiones, las celebraciones?
Dice el Evangelio que la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios, nosotros somos, hoy, esa multitud de discípulos que alabará a Dios, y como aquellos nosotros damos Gracias a Dios por la presencia de Jesús entre nosotros, porque hoy, como en aquellos tiempos, también podemos escuchar Su Palabra, encontrarnos con Él en la oración frente al Sagrario, en la Eucaristía poder adorarlo y recibir Su Cuerpo y Su Sangre cuando comulgamos con el Pan de Vida.
Pero, todo ello nos lleva a pensar: ¿podemos seguirlo a Jesús en todo su Camino? ¿Seremos tan valientes que seguiremos siendo fiel a pesar de lo que Dios nos pida en el día a día o renegaremos de Él cuando lo que nos pida no esté de acuerdo con lo que quiero vivir? ¿Me dejaré llevar por los gritos del mundo que piden que lo deje de lado y acepte la vida de Barrabás?
En la alegría de la entrada de Jesús en Jerusalén comenzamos una procesión, de las Palmas, para alabar y glorificar a Dios. Y, al llegar al Templo, escucharemos la primera lectura de la Pasión y Muerte de Jesús, lo que da comienzo no sólo a la Semana Santa, sino que nos ayuda a meditar en lo que Jesús vivió, en obediencia al Padre, por amor a nosotros. Su Pasión nos tiene que llevar a pensar en el Amor de Dios que nos envió a Su Hijo para que nosotros alcancemos una Vida Nueva que nace del Amor de un Padre todopoderoso y de su Unigénito.
Y hoy, como en el evangelio les preguntó a los hijos del trueno (Juan y Santiago), nos pregunta a nosotros: “¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?” Ellos le dijeron que sí, ¿nosotros le diremos lo mismo? ¿Cuál es el cáliz que nos toca beber todos los días? El Cáliz de la renuncia a nosotros mismos, de la aceptación de la Voluntad de Dios, del cargar con nuestra cruz de cada día, de renunciar a la ideología mundana que está en contra del Evangelio, de la moda del mundo para vivir en la moda del Evangelio…
Y, por Gracia de Dios, no lo bebemos solos sino que Él lo bebe con nosotros y nos da su fuerza para que no flaqueemos en el Camino de la Vida.

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