"Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
¿Qué significa humildad? Dice la RAE: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Y así es, no quiere decir que no soy o que no sirvo para nada y por eso me quedo en el último lugar, sino que tengo que saber lo que Dios me ha dado y que, por eso mismo, soy alguien con tales dones o valores que tengo que poner a disposición de la Voluntad de Dios y al servicio de mis hermanos.
Claro que, por otro, lado, muchos caen en la falsa humildad o el extremo de la vanidad. La falsa humildad es no mostrar o decir los talentos que tengo para que nadie me moleste o me exija lo que no quiero dar, y la vanidad es creer que no hay nadie mejor que yo para hacer lo que hay que hacer, y es ahí cuando quiero estar por encima de los demás porque me doy más valor del que tengo.
La verdadera humildad, con la Gracia de Dios, me ayuda a saber ocupar el lugar que Dios quiere que ocupe y ni más arriba ni más abajo, porque en ese lugar tendré que obrar de acuerdo con lo que Dios quiera y no a lo que yo quiera. Y, por supuesto, que eso también lleva consigo mucha fortaleza de espíritu, pues no es fácil irme para alguno de los extremos, y, por eso, tengo que estar en una constante relación con Dios para que me ayude a mantenerme en fidelidad a Su Voluntad y no a la mía.
Y, por esta misma definición deberá ayudar a los demás a poder ocupar el lugar que le corresponde y a respetar el lugar que Dios le ha dado, para que así mi hermano y yo podamos vivir lo que Dios quiera y llevar a cabo la misión para la que Él nos ha convocado.