viernes, 13 de mayo de 2022
El Cielo en la tierra
jueves, 12 de mayo de 2022
Conforme a mi Corazón
miércoles, 11 de mayo de 2022
Unidad natual con Dios
Del Tratado de san Hilario. obispo, Sobre la Santísima Trinidad
Si es verdad que la Palabra se hizo carne, también lo
es que en el sagrado alimento recibimos a la Palabra hecha carne; por eso hemos
de estar convencidos que permanece en nosotros de un modo connatural aquel que,
al nacer como hombre, no sólo tomó de manera inseparable la naturaleza de
nuestra carne, sino que también mezcló, en el sacramento que nos comunica su
carne, la naturaleza de esta carne con la naturaleza de la eternidad. De este
modo somos todos una sola cosa, ya que el Padre está en Cristo, y Cristo en
nosotros. Por su carne, está él en nosotros, y nosotros en él, ya que, por él,
lo que nosotros somos está en Dios.
Él mismo atestigua en qué alto grado estamos en él. por el
sacramento en que nos comunica su carne y su sangre, pues dice: El mundo ya
no me verá; pero vosotros me veréis, porque yo seguiré viviendo y vosotros
también; porque yo estoy en mi Padre, y vosotros estáis en mi y yo estoy en
vosotros. Si se hubiera referido sólo a la unidad de voluntades, no hubiera
usado esa cierta gradación y orden al hablar de la consumación de esta unidad,
que ha empleado para que creamos que él está en el Padre por su naturaleza
divina, que nosotros, por el contrario, estamos en él por su nacimiento
corporal, y que él, a su vez, está en nosotros por el misterio del sacramento.
De éste modo se nos enseña la unidad perfecta a través del Mediador, ya que,
permaneciendo nosotros en él, él permanece en el Padre y, permaneciendo en el
Padre, permanece en nosotros; y, así, tenemos acceso a la unidad con el Padre.
ya que, estando él en el Padre por generación natural, también nosotros estamos
en él de un modo connatural, por su presencia permanente y connatural en nosotros.
A qué punto esta unidad es connatural en nosotros lo atestigua él
mismo con estas palabras: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mi,
y yo en él. Para estar en él, tiene él que estar en nosotros, ya que sólo él
mantiene asumida en su persona la carne de los que reciben la suya.
Ya antes había enseñado la perfecta unidad que obra este
sacramento. al decir: Asi como me envió el Padre que posee la vida y yo vivo
por el Padre, de la misma manera quien me come vivirá por mi. Él, por tanto,
vive por el Padre; y, del mismo modo que él vive por el Padre, así también
nosotros vivimos por su carne.
Emplea, pues, todas estas comparaciones adecuadas a nuestra
inteligencia, para que podamos comprender, con estos ejemplos, la materia de que
trata. Ésta es, por tanto, la fuente de nuestra vida: la presencia de Cristo por
su carne en nosotros, carnales; de manera que nosotros vivimos por él a la
manera que él vive por el Padre.
martes, 10 de mayo de 2022
Las obras hablan
lunes, 9 de mayo de 2022
Cristo, Buen Pastor
De las Homilías de san Gregario Magno, papa, sobre los Evangelios
Yo soy el buen Pastor, y conozco a mis ovejas, es decir,
las amo, y ellas me conocen a mi. Es como si dijese con toda claridad:
«Los que me aman me obedecen.» Pues el que no ama la verdad es que todavía
no la conoce.
Ya que habéis oído, hermanos, cuál sea nuestro peligro,
pensad también, por estas palabras del Señor, cuál es el vuestro. Ved si
sois verdaderamente ovejas suyas, ved si de verdad lo conocéis, ved si
percibís la luz de la verdad. Me refiero a la percepción no por la fe, sino
por el amor y por las obras. Pues el mismo evangelista Juan, de quien son
estas palabras, afirma también: Quien dice: «Yo conozco a Dios»,
y no guarda sus mandamientos, miente.
Por esto el Señor añade, en este mismo texto: Como el
Padre me conoce a mi, yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas, lo
que equivale a decir: «En esto consiste mi conocimiento del Padre y el
conocimiento que el Padre tiene de mí, en que doy mi vida por mis ovejas; esto
es, el amor que me hace morir por mis ovejas demuestra hasta qué punto amo al Padre.»
Referente a sus ovejas, dice también: Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco
y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Y un poco antes había dicho
también acerca de ellas: El que entre por mi se salvará, disfrutará de
libertad para entrar y salir, y encontrará pastos abundantes. Entrará, en
efecto, al abrirse a la fe, saldrá al pasar de la fe a la visión y la
contemplación, encontrará pastos en el banquete eterno.
Sus ovejas encontrarán pastos, porque todo aquel que lo sigue
con un corazón sencillo es alimentado con un pasto siempre verde. ¿Y cuál es el
pasto de estas ovejas, sino el gozo íntimo de un paraíso siempre lozano? El
pasto de los elegidos es la presencia del rostro de Dios, que, al ser
contemplado ya sin obstáculo alguno, sacia para siempre el espíritu con el
alimento de vida.
Busquemos, pues, queridos hermanos, estos pastos, para
alegrarnos en ellos junto con la multitud de los ciudadanos del cielo. La misma
alegría de los que ya disfrutan de este gozo nos invita a ello. Por tanto,
hermanos, despertemos nuestro espíritu, enardezcamos nuestra fe, inflamemos
nuestro deseo de las cosas celestiales; amar así es ponernos ya en camino.
Que ninguna adversidad nos prive del gozo de esta fiesta
interior, porque al que tiene la firme decisión de llegar a término ningún
obstáculo del camino puede frenarlo en su propósito. No nos dejemos seducir por
la prosperidad, ya que sería un caminante insensato el que, contemplando la
amenidad del paisaje, se olvidara del término de su camino.
domingo, 8 de mayo de 2022
Buen Pastor
sábado, 7 de mayo de 2022
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